El alcohol puede ser considerado una droga porque cambia la forma en que las personas perciben el mundo, sienten, y se comportan. El alcohol juega un papel a veces muy importante en la vida de muchas personas que lo toman para celebrar, para socializar, para divertirse, etc. Desafortunadamente el uso excesivo de alcohol es también responsable de muchos problemas como accidentes de tránsito, problemas de salud, problemas familiares y laborales, entre muchos otros, sin embargo en este artículo nos enfocaremos en el problema nutricional. La idea no es que no se consuma alcohol, sino que lo importante es que se haga de forma moderada y responsable. El alcohol en estado puro no tiene color. Las bebidas alcohólicas contienen agua y etil alcohol y toman su color de acuerdo al ingrediente que se use para hacerlas. Los ingredientes utilizados con más frecuencia  son frutas, vegetales o granos. También se pueden utilizar otras plantas. La concentración de alcohol en las bebidas alcohólicas varía de unas a otras. Por ejemplo: la cerveza tiene una parte de etanol por cada 20 partes de agua, el vino es de 2 a 4 veces más fuerte que la cerveza y las bebidas destiladas como el whisky o el ron contienen aproximadamente la misma proporción de etanol que de agua, lo que las hace más potentes en cuanto a sus efectos.

El alcohol  afecta a cada persona de forma diferente dependiendo del peso corporal, del metabolismo, de la tolerancia desarrollada previamente, de la comida que se encuentre en el estómago en ese momento, y de otros factores. Además, el alcohol tiene también diferentes efectos sobre una misma persona de acuerdo al momento y el lugar en que se lo consuma.

Las mujeres poseen, biológicamente hablando, menos tolerancia para el alcohol. Antes de ir a ese punto, conviene entender qué pasa en nuestro organismo al beber alcohol.
Para comprender mejor sus efectos, es importante saber cómo se metaboliza. El metabolismo del alcohol son aquellos procesos bioquímicos que ocurren en el hígado, donde el alcohol es degradado a una serie de subproductos menos tóxicos, para así ser posteriormente eliminado del cuerpo.

 ¿Qué ocurre cuando uno bebe alcohol?

Cuando se toma alcohol, éste llega al estómago, y a continuación al intestino delgado, donde pasa a la circulación sanguínea. Alrededor del 20% se absorbe a través del estómago y cerca del 80% se absorbe en el intestino delgado. Una vez que el alcohol llega a la circulación sanguínea, se envía al hígado, donde debe ser asimilado. Después de tomar una copa, la concentración de alcohol en la sangre alcanza su nivel máximo en 30-45 minutos y vuelve al nivel normal una hora después si no se bebe más.

El hígado es el encargado de convertir el alcohol en una sustancia que sea inocua para el cuerpo. Puede haber una pequeña cantidad de alcohol que no llegue al hígado y que se excreta mediante la orina y la respiración, de hecho, alrededor del 10% del alcohol ingerido es rápidamente eliminado por la respiración, transpiración o perspiración y orina. El 90% restante será metabolizado por el hígado. Ese es el motivo por el que los alcoholímetros pueden detectar la cantidad de alcohol consumida con una prueba de aliento. Tal metabolismo implica la acción de unas sustancias químicas  conocidas como enzimas, donde conviene destacar dos de ellas: la ADH (alcohol deshidrogenasa), que cuantitativamente es la más importante en degradar el alcohol, la ADH convierte el alcohol en acetaldehído, para luego formar acetato, el que a su vez  será convertido en dióxido de carbono y agua., y la segunda enzima el citocromo P4550IIE1 (CYP2E1) que también degrada algunos medicamentos, y explicaría la interacción entre tales medicamentos y el alcohol. En bebedores crónicos, el hígado fabrica más CYP2E1, en un esfuerzo de compensar el exceso de alcohol consumido. Por desgracia, la producción extra de CYP2EI no contrarresta los efectos del consumo prolongado de alcohol ni los daños que provoca en el hígado.

En personas que no tienen enfermedades hepáticas, el hábito crónico de beber provoca depósitos de grasa en los hepatocitos (célula propia del hígado), lo cual ocasiona inflamación y necrosis (muerte) celular. Pasado un tiempo, la pérdida de hepatocitos causa cicatrices en el hígado, y después de años de abusar del alcohol, el hígado puede volverse cirrótico. Si se combina el efecto del alcohol con otro factor como la hepatitis C, el tiempo que se tarda en sufrir daños se acorta considerablemente.

Existen diferencias en los motivos que ocasionan intoxicación etílica. Algunos factores que influyen en el grado de absorción, y por lo tanto, de intoxicación, son los siguientes:

• El hígado sólo es capaz de metabolizar un tercio de una onza de alcohol por hora lo cual es considerablemente menos que el alcohol contenido en un trago normal. Ésta es una tasa fija, así que sólo el tiempo, no el café negro , ni una ducha fría, comidas o ejercicios lo pondrán sobrio. Si bebe tragos más rápidamente de lo que su cuerpo puede eliminarlos, tendrá más alcohol en su cuerpo.

• La velocidad de metabolización ó depuración  es fija para cada persona y depende de  la cantidad de enzimas AHD que posee el hígado. Esto explica la diferencia que encontramos en la resistencia a los efectos del alcohol entre nosotros. Tal capacidad hepática está determinada genéticamente y revela que ciertas  poblaciones como las asiáticas, entre otras, poseen menor cantidad de tales enzimas. Ellos poseen una menor resistencia a los efectos del alcohol (se embriagan con mayor rapidez y facilidad).

• Si bien la velocidad de metabolización  del alcohol no se puede modificar, sí se puede la absorción de éste hacia la sangre. Esto se logra de acuerdo  al vaciamiento gástrico. Si el estómago está vacío, el ingreso  del alcohol hacia el intestino es más rápido pero si el estómago está lleno, se ralentiza la absorción del alcohol. Por otro lado,  los alimentos ricos en carbohidratos y grasa, especialmente los ricos en grasas retardan el vaciamiento gástrico, frenando la velocidad de absorción del alcohol, dicho de otra manera, los alimentos ayudan a hacer mas lento el proceso por el cual el estómago empuja la comida (y el alcohol absorbido) hasta el intestino delgado.

• La mezcla de alcohol con otras bebidas también influye en la absorción del alcohol: cuando éste se mezcla con jugo de frutas o agua se absorbe más lentamente que cuando se mezcla con bebidas carbonatadas.

• El tejido muscular contiene más agua que el tejido graso, por lo que cuanta más masa muscular se tenga más diluido estará el alcohol.

• Las personas que  beben  alcohol en forma excesiva y diaria, inducen al hígado a que algunas de sus enzimas se mantengan más activas. Es decir, a funcionar de manera más intensa. Especialmente importante son las  enzimas CYP2E1, que además de metabolizar el alcohol, también lo hacen para medicamentos como el  paracetamol, acetaminofeno.  Lo anterior lleva a que el consumo de  alcohol y paracetamol o acetaminofeno haga que este medicamento se vuelva tremendamente hepatotóxico, pudiendo provocar un daño  hepático severo  aún a dosis no tan altas. Una revisión respecto a este tema arrojó que este daño se puede producir aun con dosis de  apenas 2,6 gramos  de paracetamol al día  si es que se  ha bebido alcohol. Además, el alcohol afecta el metabolismo de una amplia gama de medicamentos: aumenta la efectividad de algunos, disminuyéndola en otros. Lo que sucede es que algunas sustancias alteran la enzima ADH, lo que impide que el etanol se degrade de forma correcta, formándose un producto derivado del él, acetaldehído, que no puede seguir degradándose y se acumula en el organismo. A la unión de la sustancia a esa enzima y la posterior acumulación de acetaldehído se le denomina "efecto disulfiram o efecto Antabus". El nombre del efecto proviene de un medicamento, Antabus (nombre comercial) cuyo principio activo es el disulfiram. Este fármaco se emplea en la deshabituación al alcohol, de modo que el paciente que lo ingiera sufrirá todos los efectos anteriormente mencionados. Los efectos del disulfiram duran hasta 14 días y son lo suficientemente potentes como para ayudar a quien padezca alcoholismo crónico a abandonar el hábito de beber. Este subproducto acetaldehído es un tóxico que provoca malestar general, mareos y vértigos, rubor facial, ojos rojos, palpitaciones, bajada de tensión, náuseas y vómitos. También pueden aparecer sudoración, visión borrosa y disminución del nivel de conciencia ( una somnolencia bastante profunda, “atontamiento”, etc).
En general, tenga cuidado al mezclar alcohol y cualquier medicamento sin o con prescripción médica. Verifique las indicaciones del medicamento para ver las advertencias acerca de tomar alcohol mientras esté en tratamiento con el medicamento. Ejemplo de algunas interacciones relacionadas al uso de los fármacos de uso "más común" ordenados de mayor a menor:

  • Paracetamol, Acetaminofeno : Posible potenciación de la toxicidad hepática. Riesgo de hepatitis tóxica.
  • Aspirina(AAS): Riesgo de lesiones a nivel de la mucosa gástrica (efecto ulcero génico).
  • Antiinflamatorios (Ibuprofeno, Fenilbutazona): Con Ibuprofeno riesgo de lesiones a nivel de la mucosa gástrica (efecto ulcero génico), con Fenilbutazona potenciación de los efectos del alcohol.
  • Antihistaminicos (alergias): Posible alteración significativa de la función motora o mental, aunque la incidencia y gravedad de esta interacción es muy variable.
  • Antidiabeticos orales (sulfonilureas como clorpropamida): "efecto Disulfiram" (vasodilatación, disnea, nauseas, vómitos, sensación de pulsación en cabeza y nuca, taquicardia, sudoración y confusión mental)
  • Cefalosporinas y Nitroimidazoles (antibióticos): "efecto Disulfiram"
  • Penicilina G y Rifampicina (antibióticos): Disminución de la actividad farmacológica de la penicilina G y de la rifampicina respectivamente.
  • Otros antidiabéticos (Biguanidas): El alcohol potencia el efecto hipoglucemiante y la acidosis láctica asociada a las Biguanidas al inhibir la gluconeogenesis hepática y aumentar la respuesta a las células beta.
  • Anti fúngicos -griseofulvinas (hongos): Posible potenciación de la toxicidad.
  • Anticoagulantes (cumarinas como Warfarina): Disminución de la actividad farmacológica de la warfarina.
  • Analgésicos opioides (Dextropropoxifeno): A dosis bajas de alcohol produce pérdida de capacidad psíquica y de reflejos. Potenciación de los efectos depresores sobre el Sistema Nervioso Central (SNC). Puede producir la muerte por depresión respiratoria.
  • Bactericidas y antiparasitarios (Metronidazol) .Absténgase de usar bebidas alcohólicas durante el tiempo que tome este tipo de medicamento para evitar dolores de estómago, náusea, vómito o enrojecimiento de la cara. 
  • Benzodiazepinas (ansioliticos): Depresión del sistema nervioso central por adición de sus efectos a nivel central.
  • Antidepresivos triciclicos: Depresión del sistema nervioso central. Riesgo de íleo paralitico.
  • Antiepilépticos: Combinado con Fenitoina puede producir toxicidad. Con Fenobarbital se potencia el efecto depresor sobre el SNC, disminución de la capacidad motora y de la conciencia.
  • Antagonistas del calcio (Nifedipina) antihipertensivo: Aumenta la concentración de Nifedipina en sangre y su toxicidad.

 El alcohol no tiene el mismo efecto en hombres y mujeres

 El alcohol afecta de forma diferente a hombres y mujeres. Las mujeres poseen menos tolerancia al alcohol, absorben más rápidamente el alcohol, alcanzando el Pico en la sangre más rápido que los hombres. La cantidad de agua en el organismo influye en la velocidad de absorción del alcohol. Cuanta más agua tenga el cuerpo, menos cantidad de alcohol se absorbe. En general, las mujeres tienen más proporción de grasa en el cuerpo (menos agua); los hombres tienen más masa muscular (más agua). Por este motivo, las mujeres alcanzan concentraciones más altas de alcohol en el cuerpo que los hombres que consumen la misma cantidad de alcohol. Además de las diferencias por sexos, la composición de agua total en el organismo desciende a medida que nos hacemos mayores, por lo que una persona de 60 años tiene menos proporción de agua en el cuerpo que otra menor de 40 años.

Otra razón por la que las mujeres metabolizan el alcohol de forma diferente es que ellas tienen menos enzimas AHD que los hombres, y recordemos que esas enzimas son las que metabolizan el alcohol. Esto significa que cuando las mujeres beben la misma cantidad que los hombres, permanece una concentración de alcohol en la sangre más alta. Algunos estudios han establecido que a diferencia de los hombres, el nivel de daño que el alcohol le produce en el hígado, cerebro y corazón, es mayor. El alcohol altera el equilibrio hormonal de las hormonas esferoidales (sexuales). En las mujeres lleva a un aumento de los estrógenos biodisponibles, es decir los que más se pueden unir a los receptores de las células mamarias, explicando el porqué el consumo  prolongado de alcohol aumenta el riesgo de un cáncer mamario. Además mayores estrógenos disponibles aumentan el crecimiento del útero y  la cantidad de las menstruaciones.
En los hombres afecta la fertilidad. El consumo excesivo y prolongado de alcohol reduce los niveles de testosterona y aumenta los de estrógenos. Lo anterior lleva a una especie de feminización del cuerpo del  hombre que se puede observar fácilmente por un crecimiento mamario y un cambio en la distribución del vello pubiano, de la forma romboidal (masculina) a la forma triangular (femenina). Además, la baja de testosterona puede llevar a una disminución en la producción de espermatozoides.

Debido a estas diferencias por sexos, la cantidad de alcohol para un adulto sano (sin enfermedades hepáticas) es distinta en hombres y mujeres: las mujeres no deben beber más de una copa al día, y los hombres no deben superar las 2 copas.

 El alcohol contribuye con la gordura

 

El alcohol, a pesar de lo que mucha gente cree, contiene calorías. De hecho contiene unas 7 calorías/gramo, que es un valor intermedio entre las grasas (9 calorías/g de grasa) y los hidratos de carbono (4 calorías/g de carbohidrato). Su contenido primario es agua, alcohol puro (etanol) y cantidades variables de azúcares, mientras que las proporciones de proteínas, vitaminas o minerales son irrelevantes o nulas; por tanto, todo el posible aporte calórico proviene de los azúcares y del propio alcohol (la proporción de ambos es variable según cada tipo de bebida). Por lo tanto , estas calorías se conocen como calorías vacías, ya que no aportan ningún nutriente esencial a nuestro organismo. Bebidas como la cerveza o el vino pueden aportar algunos elementos antioxidantes, mas esto no justifica su consumo en exceso ni los excluye del aporte calórico señalado.

 ¿Cómo calcular cuánto engorda un trago?

 Es simple, en la etiqueta de cada botella debe figurar el contenido alcohólico. A modo de ejemplo: 14 ° % en el caso del vino, 5° % en la cerveza y 45° % en el whisky. Eso significa que en 100 cc de vino encontraremos 14 gramos de alcohol, en 100 c de cerveza tendremos 5 gramos y en 100 cc de whisky , la cantidad de 45 gramos de alcohol.

Como cada 1 gramo de alcohol aporta 7 calorías:

Entonces 100 cc de vino tendrán 98 calorías,  100 de cerveza 35 calorías y 100 de whisky 315 calorías

Salta a la vista que a mayor contenido alcohólico, más engorda.

Pero, al analizar el volumen o la ‘medida’ que uno habitualmente toma, tenemos la sorpresa que no existe una gran diferencia entre tales tragos

 

Tipo      1 medida (cc)        calorías

vino         125                      122

cerveza    355                      117

whisky      35                       110

 

El problema del alcohol y una  dieta para adelgazar radica en:

 

1) Usualmente se bebe más de una medida. Se van sumando las calorías y el riesgo de  marearse.

2) La sensación de mareo que el alcohol produce en algunas personas, lleva a ‘comer algo’, que generalmente es algo grasoso (queso, jamón, carnes grasas, etc) de gran contenido calórico.

3) Las combinaciones: Bebidas o jugos naturales ricos en azúcar. No cabe duda que de esos deliciosos tragos tropicales, lo que engorda es el gran contenido en azúcares que le incorporan.

 

Como conclusión. Si quiere tomarse un trago, hágalo. Pero sólo 1. Y antes de beberlo, ’quítese’ toda la sed con agua o una bebida light. En lo posible, evite los combinados y las mezclas de alcohol con jugos de frutas. También tenga en cuenta :

 1-Los licores engordan mucho más ya que al alto grado alcohólico que contienen, se les suma una gran cantidad de azúcares.

 2- El vino también contiene algo de azúcar que en ‘algo mas’ contribuye a engordar. La cantidad de azúcares que contiene 1 copa de 125 cc de vino fluctúa entre 3 a 6 gramos (12 a 24 calorías).

3- Por último: la champaña también contiene alcohol y un grado variable de azúcares y engorda igual que el vino, es un mito que no engorda.

Sugerencias para reducir los riesgos y daños asociados al consumo de alcohol  

Si decide consumir alcohol, tenga en cuenta lo siguiente:

¿ Cómo calcular cuánto puedo tomar ? 

Para poder calcular cuánto alcohol consumimos vamos a establecer primero una unidad para poder medirlo, a la cual  llamaremos “Unidad de Bebida” (UB).

Una UB equivale a:

  • 1 jarra de cerveza (600 cm3)
  • 1 vaso de vino
  • 1/2 copa de whisky
  • 1 vasito de licor de frutas

 

Ahora bien, no solo se trata de que cuente las UB para saber si se está pasando o no, o si está tomando en forma adecuada. Hay que tener en cuenta además que la tasa de alcohol en la sangre (gramos de alcohol por litro de sangre) puede variar aunque haya tomado la misma cantidad de alcohol en otro momento.  Lo más recomendable es que la tasa de alcohol en la sangre sea siempre la menor posible. De esta manera evitará perjuicios para su salud y además, en el caso de tener que manejar, reducirá las probabilidades de tener un accidente de tránsito o de ser sancionado por la prueba de alcoholemia. Tenga en cuenta que el alcohol se metaboliza o elimina a una velocidad de 0,1 gramos de alcohol por hora, por cada kilo de peso. Si pesa 80 kilos, el alcohol se elimina a una velocidad de 8 gramos por hora, alrededor de una UB y media cada dos horas.  Por eso no debe tomar más de 1 UB en cada hora.

Por ejemplo, si toma cerveza como máximo una UB en una hora, whisky máximo una UB en dos horas, y sobre todo si no es durante la comida.  

También puede reducir la tasa de alcohol en la sangre si no toma con tragos rápidos.

Saber tomar y evitar la resaca 

  • Empieze más tarde.  Espere a que empiece la fiesta sin estar ya "pasado".
  • Tome despacio, con tragos cortos y disfrute el sabor.  El efecto del alcohol depende de la cantidad de alcohol y no del tipo de bebida.  Si nos parece que el whisky es más fuerte que el vino, aún tomando la misma cantidad en gramos de alcohol, es porque tomamos estas bebidas de forma diferente.  Así, tomamos el whisky más rápidamente.  La diferencia de efectos es porque al tomar más rápidamente, el alcohol tarda menos en llegar al cerebro. Saboree la bebida, manténgala en la boca y disfrute  su sabor.
  • Trate de no tener el vaso en la mano permanentemente. No caliente la bebida teniéndola en la mano. Déjela en la barra después de cada trago. Si la tiene en la mano, tomará con más frecuencia.
  • Diluya las bebidas alcohólicas. Por cada sorbo de vino o cerveza, tome después uno de agua. El agua disolverá los metabolitos de alcohol de su sangre, hidratará los órganos que el alcohol ha deshidratado y mejorará la función de sus riñones e hígado. En el caso del whisky es aun más importante "cortarlo" con agua.  Sería mejor no diluir con bebidas carbónicas o colas, ya que el gas acelera el paso del líquido desde las paredes del estómago al flujo sanguíneo.
  • Tome siempre con algo de comida en el estómago. Coma algo antes o mientras este consumiendo alcohol, aunque sea un aperitivo. La comida reduce la velocidad con que el alcohol entra en el intestino y el flujo sanguíneo y provoca una digestión más lenta del alcohol, dilatando sus efectos en el tiempo y produciendo una mejor asimilación por el organismo.
  • Evite comer saladitos cuando tome, ya que ellos solo le darán más sed.
  • Si tiene sed, cálmela con agua fría o una bebida con carbohidratos antes de empezar a tomar alcohol.
  • Tome aceite durante la comida. El aceite hará que tenga una digestión más lenta y metabolice mejor el alcohol, además de proteger el hígado.
  • Termine su bebida antes de rellenar el vaso.
  • Si va a consumir alcohol, elija una bebida y manténgase consumiendo solo esa bebida durante toda la noche. No mezcle bebidas diferentes.
  • Ponga atención a las “vueltas”. Si normalmente sale con un grupo de amigos que acostumbra invitar una “vuelta” una vez cada uno, piense si de esa forma no está tomando más de lo que quisiera.
  • Fume menos.  El tabaco tiene un efecto vasoconstrictor (le cierra las coronarias), lo que hará que tome más alcohol, que es un vasodilatador, para contrarrestar el efecto del cigarro.
  • Tome vitamina B6.  Facilita la metabolización del alcohol.
  • Tome un refresco de cola.  Parece ser que el refresco de cola tomado antes de la ingesta de alcohol ayuda a tener el estómago mejor preparado.
  • Si consume alcohol, tome un taxi o deje que maneje un amigo. No opere máquinas o vehículos de ningún tipo.

Si no pudo prevenir la RESACA y al día siguiente se siente mal, puede hacer lo siguiente:  

  • Descanse.  Lo más indicado es hacer reposo y descansar durante todo el día
  • Coma comida liviana y nutritiva.  No comas cosas pesadas, grasas, chocolate, excitantes o conservas. Coma carne asada, frutas maduras, hortalizas y tome mucha agua.
  • Tome vitamina C. Los jugos naturasles de frutas con vitamina  impiden la oxidación celular, reduciendo así los efectos del alcohol.  También el jugo de tomate está indicado.
  • Tome un analgésico.  Para los síntomas de malestar puede tomar un analgésico con paracetamol o acetaminofeno, para no dañar el estómago.  Si se siente mal del estómago puede tomarse un medicamento para relajar sus músculos.

Por último, en cuanto al efecto facilitador de las RELACIONES SOCIALES que produce el alcohol, es importante que tengas en cuenta lo siguiente: 

  • Busque “su punto” y no lo sobrepase. Cuando llegue al efecto que le gusta, es el momento de disfrutarlo.  Encuentre su "punto" significa que encontró su límite para ese día.  Si a partir de ahí sigue tomando, desaparecerá el bienestar y empezará a notar los efectos negativos del alcohol, como aletargamiento y mareos.  La acción vasodilatadora del alcohol, junto con la reducción de la presión arterial le provocará una desagradable sensación de mareo y de que todo le da vueltas al acostarte.
  • Tomese su tiempo para llegar a su “punto”.  El alcohol actúa con rapidez.  Hasta un 20% entra en el flujo sanguíneo procedente del estómago, y se distribuye a los pocos minutos por todo el organismo.  No quiera acelerar todavía más ese proceso.
  • Disfrute de la propiedad desinhibidora y socializadora del alcohol. Si no se pasa del "punto", podrá disfrutar de la desinhibición que el alcohol facilita.
  • Si va a tener relaciones sexuales, tenga a mano un preservativo.  Precisamente la desinhibición social con el sexo opuesto puede hacer que no tome las debidas precauciones si surge la posibilidad de tener relaciones sexuales. 

Alcohol y el conducir

El tomar alcohol y luego conducir es un problema muy serio. Las personas que toman alcohol están involucradas en accidentes de tráfico que resultan en miles de muertes cada año. El alcohol deteriora la coordinación muscular, el tiempo de reacción, la percepción de profundidad y la visión nocturna. También afecta las partes del cerebro que controlan el juicio y la inhibición. Para algunas personas, un trago es todo lo que se necesita para mostrar señales de deterioro.

Recordemos una vez más cómo funciona el alcohol. El alcohol va directamente a la corriente sanguínea y es llevado al cerebro. Después de pasar a través del cerebro, un pequeño porcentaje se elimina en la orina, el sudor y la respiración, mientras que el resto es llevado al hígado. El hígado sólo puede procesar un tercio de una onza de alcohol por hora, lo cual es considerablemente menos que el alcohol contenido en un trago normal. Ésta es una tasa fija, así que sólo el tiempo, no el café negro ni una ducha fría, lo pondrán sobrio. Si bebe tragos más rápidamente de lo que su cuerpo puede eliminarlos, tendrá más alcohol en su cuerpo y su habilidad para conducir se verá más afectada. La concentración de alcohol en la sangre (BAC, por sus siglas en inglés) comúnmente mide la cantidad de alcohol en el cuerpo. Vea la figura 1.

Todas las bebidas a continuación contienen la misma cantidad de alcohol:

  • Un vaso de 12 onzas de cerveza al 5%.
  • Un vaso de 5 onzas de vino al 12%.
  • Un trago de 1 y 1/2 onzas de licor fuerte de 80 grados.

¿Qué es lo que determina la concentración de alcohol en la sangre? El BAC se determina por la cantidad de alcohol que usted toma (más alcohol significa un BAC más alto), lo rápido que usted toma (el beber más rápido significa un BAC más alto), y su peso (una persona pequeña no necesita beber tanto para alcanzar el mismo BAC).

El alcohol y el cerebro. El alcohol afecta al cerebro cada vez más a medida que el BAC aumenta. La primera parte afectada del cerebro controla el juicio y el autocontrol. Una de las cosas malas acerca de esto es que puede hacer que los bebedores no sepan que se están emborrachando. Y, por supuesto, el buen juicio y el autocontrol son absolutamente necesarios para conducir con seguridad.

Figura 1 ¿Qué es un trago? Es el alcohol en los tragos que afecta el comportamiento humano. No hay ninguna diferencia si ese alcohol proviene de "un par de cervezas," de dos copas de vino o de dos tragos de licor de gran contenido alcohólico.

Contenido aproximado de alcohol en la sangre

Tragos

Peso del cuerpo en libras ( 1 kg = 2.2 libras)

Efectos

 

100

120

140

160

180

200

220

240

 

0

.00

.00

.00

.00

.00

.00

.00

.00

Único límite para conducir con seguridad

1

.04

.03

.03

.02

.02

.02

.02

.02

Comienzo del deterioro

2

.08

.06

.05

.05

.04

.04

.03

.03

Habilidad de conducir significativamente afectada Sanciones penales

3

.11

.09

.08

.07

.06

.06

.05

.05

4

.15

.12

.11

.09

.08

.08

.07

.06

5

.19

.16

.13

.12

.11

.09

.09

.08

6

.23

.19

.16

.14

.13

.11

.10

.09

7

.26

.22

.19

.16

.15

.13

.12

.11

Legalmente intoxicado Sanciones penales

8

.30

.25

.21

.19

.17

.15

.14

.13

9

.34

.28

.24

.21

.19

.17

.15

.14

10

.38

.31

.27

.23

.21

.19

.17

.16

Usted debe restar .01% por cada 40 minutos que esté bebiendo. Un trago consiste en 1.25 oz de licor fuerte de 80 grados, 12 oz de cerveza, ó 5 oz de vino de mesa. ( 1 onza es aproximadamente 30 cc)


A medida que la concentración de alcohol en la sangre aumenta, el control muscular, la visión, y la coordinación se ven más y más afectados. Los efectos al conducir pueden incluir:

  • Pasar de un carril a otro continuamente.
  • Arranques rápidos y bruscos.
  • Ninguna señalización, no usar las luces.
  • No obedecer las señales de PARE o los semáforos con la luz roja.
  • Adelantar a otro vehículo de manera inadecuada.

Vea la figura 2

Estos efectos aumentan las probabilidades de un accidente y de la perdida su licencia de conducir. Las estadísticas de accidentes muestran que la posibilidad de un accidente es mucho mayor para los conductores que han estado tomando que para los conductores que no lo han hecho.

Figura 2 . Efectos de un mayor contenido de alcohol en la sangre

El Contenido de Alcohol en la Sangre (BAC) es la cantidad de alcohol en la sangre registrada en miligramos de alcohol por cada 100 milímetros de sangre o miligramos. Su BAC depende de la cantidad de sangre (la cual aumenta de acuerdo con el peso) y la cantidad de alcohol que usted consuma con el tiempo (con qué rapidez usted bebe). Mientras más rápido beba, mayor es su BAC, ya que el hígado sólo puede manejar aproximadamente un trago por hora y media,  el resto se acumula en la sangre.

BAC

Efectos en el cuerpo

Efectos en la habilidad para conducir

.02

Sentirse ligeramente ebrio, leve calor del cuerpo.

Menos inhibición.

.05

Relajación perceptible.

Menos alerta, menos enfocado en sí mismo, comienza el deterioro de la coordinación.

.08

Deterioro definitivo de la coordinación y el juicio.

Límite para conducir borracho, coordinación y juicio deteriorados.

.10*

Comportamiento ruidoso, posiblemente embarazoso, cambios de ánimo.

Reducción en el tiempo de reacción.

.15

Equilibrio y movimiento deteriorados, obviamente borracho.

No puede conducir.

.30

Muchas personas pierden el conocimiento.

 

.40

La mayoría de las personas pierden el conocimiento, algunas mueren.

 

.50

La respiración se detiene, muchos mueren.

 

* Un BAC de .10 significa que 1/10 de un 1%
(ó 1/1000) de su contenido total de sangre es alcohol.


En qué forma el alcohol afecta la manera de conducir. Todos los conductores se ven afectados al tomar alcohol. El alcohol afecta el juicio, la visión, la coordinación y el tiempo de reacción. Provoca serios errores al conducir tales como:

  • Un aumento en el tiempo de reacción ante un peligro.
  • Conducir demasiado rápido o demasiado despacio.
  • Conducir en el carril equivocado.
  • Conducir por encima del borde de la carretera.
  • Zigzaguear.

El exceso de alcohol y el estado nutricional desde un punto de vista clínico 

Los alcohólicos normalmente no suelen llevar una dieta equilibrada, además de que pueden sufrir alteraciones en cuanto a la absorción y el aprovechamiento de los nutrientes. Por tanto, no es raro que estos pacientes sufran malnutrición primaria o secundaria. La malnutrición primaria ocurre cuando el alcohol reemplaza a otros nutrientes de la dieta, con lo que su ingestión total se reduce; la malnutrición secundaria ocurre cuando el aporte de nutrientes es adecuado, pero el alcohol interfiere con su absorción en el intestino delgado .El estado de malnutrición más grave, asociado a una significativa reducción de la masa muscular, se encuentra en los pacientes que ingresan en un hospital debido a que presentan complicaciones clínicas de su alcoholismo como, por ejemplo, hepatopatía crónica o pancreatitis. La persistencia en la ingestión de alcohol comporta una pérdida adicional de peso, mientras que la abstención se asocia a una mejoría del estado nutricional y ganancia de masa muscular; este patrón es común a todos los pacientes alcohólicos, independientemente de que exista o no una lesión hepática crónica. Hay que destacar la existencia de pacientes que ingieren cantidades exageradas de alcohol y que, al mismo tiempo, hacen una dieta con alto contenido en grasas y además llevan una vida sedentaria; al contrario que malnutrición, tienden a presentar una obesidad central en el tronco del cuerpo y es más común que este patrón se observe en mujeres.

El estado nutricional refleja con cierta aproximación el total de calorías que se ingieren diariamente en forma de alcohol. Si la ingestión de alcohol supera al 30% del aporte calórico total, es habitual que se reduzca significativamente la ingestión de hidratos de carbono, proteínas y grasas; además, el consumo de vitaminas (A, C y B1 o tiamina) está también por debajo de los límites mínimos recomendados. Además, el alcohol puede ejercer ciertos efectos nocivos en el hígado directamente o través de los compuestos intermedios resultantes de su metabolismo. Cuando consumimos alcohol se produce un aumento de triglicéridos en el plasma y en el hígado, recordemos que el mayor responsable de la metabolización del alcohol es el hígado y solamente un 2% del alcohol metabolizado es eliminado a través de los pulmones, lo que constituye la base para saber si hemos bebido o no cuando hacen los test de alcoholemia en los que hay que soplar. De ahí que uno de los principales afectados por el consumo excesivo de alcohol es el hígado, ya que es el órgano encargado de su transformación. Además el consumo de alcohol en exceso supone también  deficiencias además de las señaladas , en ácido fólico (B9) y piridoxina (B6), que son necesarias para el metabolismo, así como de manganeso, calcio y cinc. Por ejemplo, una cerveza de 355 ml contiene unas 150 calorías (la mayoría de latas contienen alrededor de 333 ml). Esta cantidad de calorías aumenta cuando hacemos mezclas, ya que los jugos de frutas, bebidas refrescante aportan también sus propios azúcares y por consiguiente sus calorías a la mezcla. Una cerveza de 355 ml, un vaso de vino de 148 ml y un vasito de licor de 44 ml tienen aproximadamente la misma cantidad de alcohol y el mismo número de calorías. Todo ello sin tener en cuenta otras cuestiones como la de que afecta al sistema nervioso central, a la coordinación, y crea dependencia... Los aspectos nutricionales a revisar atañen al valor energético del alcohol, a su relación con la digestión y se han invocado varios mecanismos para explicar la aparente pérdida de la energía derivada del alcohol. Así, parte de la energía puede desaprovecharse o malgastarse durante los pasos metabólicos del alcohol en el sistema enzimático microsomal oxidante. También el alcohol puede dañar las mitocondrias y este daño se acompaña de desgaste energético durante el proceso metabólico de las grasas.

 

La malnutrición, independientemente de su etiología, puede comprometer gravemente las funciones del hígado. Por ejemplo, en los países subdesarrollados muchos niños que no tienen un aporte proteico suficiente desarrollan una enfermedad caracterizada por acumulación excesiva de grasa en el hígado (esteatosis). También la malnutrición deteriora la función hepática en adultos, según se ha observado en casos de hambrunas por subdesarrollo o por guerras muy prolongadas. La degradación enzimática alterada del alcohol también  reduce  la capacidad excretora de ácido úrico por el riñón por tanto, la ingestión excesiva de alcohol puede causar gota, y contribuir causalmente a lo formación de un hígado graso (esteatosis).

La malnutrición es común en el alcoholismo, por lo que se pensó inicialmente que el déficit nutricional sería responsable del daño hepático. Estudios en humanos, primates y roedores han demostrado que el abuso de alcohol puede ser nocivo para el hígado incluso en casos de nutrición excelente.

Los estudios epidemiológicos han puesto en evidencia la correlación entre el consumo per cápita de alcohol y la incidencia y prevalencia de cirrosis, indicando que el alcohol per se causa enfermedad hepática irreversible. Además se asume que en un paciente alcohólico con malnutrición se ralentiza la degradación del alcohol y, secundariamente, sus niveles en sangre se mantienen elevados durante más tiempo; esta alcoholemia proporciona un mayor oportunidad de lesiones crónicas en el hígado y otros órganos (páncreas, cerebro, riñones…)

 

Los efectos nocivos de la ingestión abundante de alcohol se reflejan principalmente sobre el metabolismo de las proteínas y de diferentes vitaminas.

Los Aminoácidos y proteínas, son indispensables para el mantenimiento de la estructura celular, participan en el transporte de distintas sustancias y actúan como enzimas mediadoras en casi todas las reacciones bioquímicas celulares. Los aminoácidos esenciales se adquieran a través de la dieta. Se sabe que el alcohol interfiere con la captación de estos aminoácidos esenciales, de forma que se ha demostrado en animales de experimentación que se reduce significativamente la absorción intestinal de aminoácidos tras recibir una dosis de alcohol. Esto puede desencadenar en  consecuencias clínicas, potencialmente graves, como alteraciones del transporte de ciertos minerales y posible acumulación de líquido (Hipoalbuminemia), déficit de síntesis de otros factores de la coagulación, con riesgo de hemorragias digestivas o de otros órganos (Hipoprotrombinemia), reducción de la síntesis de urea, con aumento de la concentración sanguínea de amoniaco y riesgo de desarrollar encefalopatía hepática y alteración del balance de aminoácidos, con incremento de los niveles de los aminoácidos aromáticos (fenilalanina, tirosina, triptófano) y riesgo de encefalopatía hepática.

 

Es habitual que los pacientes alcohólicos, presenten alteraciones clínicas o bioquímicas asociadas al déficit de ciertas vitaminas, principalmente B1 o tiamina, B2 o riboflavina y B6 o piridoxina, además de ácido ascórbico (vitamina C), ácido fólico y retinol (vitamina A). Las carencias son más importantes en los enfermos con cirrosis y se deben tanto a una ingestión reducida con la dieta como al déficit de absorción de vitaminas por el intestino. El consumo excesivo de alcohol conlleva reducción de los depósitos en el hígado de Vitamina A y beta-carotenos, siendo esto una causa de la dificultad del ojo para acomodarse a los ambientes oscuros (hemeralopía o ceguera nocturna).

La instauración precoz de un tratamiento mejora notablemente el pronóstico de la enfermedad hepatocelular, incluso en aquellos pacientes en los que ya se ha instaurado una cirrosis.

Como Los alcohólicos crónicos ingieren habitualmente aportes insuficientes de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas A, C y B (especialmente tiamina) y minerales como calcio y hierro. A su vez, las deficiencias de estos nutrientes exacerban los efectos nocivos del alcohol. Por tanto, es decisivo que a estos pacientes se les aporte una dieta completa y equilibrada, suprimiendo como es obvio la ingestión de alcohol, y se añadan suplementos dietéticos; por ejemplo, vitamina B1 o tiamina a la dosis diaria de 50 mg orales o por vía parenteral en pacientes hospitalizados, así como vitamina B2 (riboflabina) y B6 (piridoxina) a las dosis habituales.

Tanto el ácido fólico como la vitamina A deben suplementarse en el caso de que se demuestren deficiencias.

También se ha propuesto que los pacientes con malnutrición reciban un tratamiento con esteroides anabolizantes, administrados durante periodos cortos para promover los procesos anabólicos responsables de la mejoría del estado nutricional.

Prevención de la esteatosis

La interferencia del alcohol con el normal metabolismo de los ácidos grasos propicia el depósito de grasa en el hepatocito. Así, la reducción de la grasa de la dieta puede mejorar la gravedad del hígado graso.También es beneficioso cambiar el tipo de grasas ingeridas; se sabe que el consumo de triglicéridos de cadena larga favorece la esteatosis, mientras los triglicéridos de cadena media (MCT) reducen significativamente el déposito graso. Por tanto, es aconsejable administrar a los pacientes con alcoholismo crónico una dieta rica en MCT. Los triglicéridos de cadena media (MCT por sus siglas en inglés) son grasas con una estructura química inusual que le permiten al cuerpo digerirlas más fácilmente. La mayoría de grasas son disueltas en el intestino y refabricadas en una forma especial que puede ser transportada en la sangre. Pero los MCT son absorbidos intactos y llevados al hígado, donde son utilizados directamente para obtener energía. En este sentido, son procesados de manera muy similar a los carbohidratos. Los MCT son lo suficientemente diferentes de otras grasas de forma que estos pueden ser usados como sustitutos de grasa por personas (especialmente aquellas con SIDA) que necesitan calorías, pero que son incapaces de absorber o metabolizar grasas normales. Los MCT también han demostrado un poco de promesa para mejorar la constitución corporal y aumentar el desempeño atlético. Al igual que otras grasas, estos proveen más energía por onza que los carbohidratos; pero a diferencia de las grasas normales, esta energía puede ser liberada de manera rápida.Aceite de coco

Tratamiento antioxidante

La ingestión de alcohol induce estrés oxidativo en los hepatocitos, participando en el desarrollo de enfermedad crónica. La alternativa terapéutica de estos pacientes se centra en conseguir altas concentraciones de glutatión (GSH) en el hígado, pero ni el propio GSH ni su precursor el aminoácido cisteína se pueden utilizar como suplementos porque no entran en la célula hepática. Por estas razones se están ensayando dietas ricas en precursores de cisteína, con la N-acetilcisteína o la S-adenosil metamina (SAMe). Otra importante substancia con efecto antioxidante es la vitamina E, cuyos niveles intrahepáticos están reducidos en los pacientes con cirrosis de etiología alcohólica.

Hemos llegado al final de este extenso artículo, pero el tema lo amerita. Recuerde, beba responsablemente, ahora que está mejor informado.

Descargo de responsabilidad

Comesalud proporciona información científica entendiéndose que el autor no está proporcionando servicios de asesoramiento médico, psicológico o nutricional en este blog, ni persigue ningún fin económico directo o indirecto.

La información suministrada que contiene este blog no debe utilizarse en lugar de una consulta con un médico competente o profesional de la nutrición.

La información suministrada que contiene este blog no cubre todos los usos posibles, acciones, precauciones, efectos secundarios e interacciones. No se debe tomar como consejo médico para problemas individuales. La responsabilidad por las acciones individuales u omisión basada en el contenido de este sitio está expresamente excluida.