¿Cuánto se debe beber cada día?

Es una pregunta simple, sin respuestas fáciles. Los estudios han producido diversas recomendaciones en los últimos años, pero en realidad, sus necesidades de agua dependen de muchos factores, incluyendo su salud, su nivel de actividad y donde usted vive.

Aunque no existe una fórmula única que se adapte a todos, conocer más sobre la necesidad de su cuerpo de líquidos le ayudará a estimar la cantidad de agua que deber beber todos los días.

Beneficios del agua para nuestra salud

Es esencial ingerir una cantidad adecuada de fluidos. Una persona puede vivir durante semanas sin alimento pero solo unos pocos días sin agua.

El agua es el principal componente químico de su cuerpo y representa alrededor del 60 % de su peso corporal en los hombres y 50 % en las mujeres. La cantidad de agua en el cuerpo humano, llamada agua corporal total , varía con la edad, el sexo, la masa muscular y el tejido adiposo, como el tejido adiposo contiene una cantidad muy escasa de agua, el porcentaje total de agua en el individuo obeso es inferior al que presenta el individuo no obeso. La relación entre el peso corporal total del agua y el peso corporal libre de grasas (masa magra del cuerpo) es bastante constante; en un adulto el peso total del agua representa alrededor del 72% de la masa magra corporal. Dos tercios del peso corporal corresponden al agua. Una persona que pesa 68 kilogramos tiene aproximadamente 38 litros de agua en el cuerpo. De éstos, entre 23 y 26 están en el interior de las células, 7,5 en el espacio que las rodea y una cantidad ligeramente inferior a 4 litros (aproximadamente el 8 por ciento de la cantidad del agua total) está en la sangre. Este volumen de agua, relativamente pequeño en la sangre, es muy importante para el funcionamiento del cuerpo y debe mantenerse constante. El agua que está fuera de la sangre, actúa como un depósito para reponer o absorber el exceso de agua de la sangre, en caso necesario.

Cada sistema de su cuerpo depende del agua y, debido a sus múltiples propiedades, desempeña numerosas funciones corporales esenciales para la vida.

Las principales propiedades del agua son:

• Transporta los nutrientes y los desechos de las células y otras sustancias,

como hormonas, enzimas, plaquetas y células sanguíneas. Gracias a ello,

facilita tanto el metabolismo celular como el funcionamiento químico celular.

 

• Es un excelente solvente y medio de suspensión. Muchos sustratos se disuelven

o llegan a estar suspendidos en agua, lo que les permite reaccionar para formar

nuevos compuestos. Este atributo del agua también facilita la eliminación de

productos de desecho y toxinas a través de la orina.

 

• Como solvente, se combina con moléculas viscosas para formar fluidos

lubricantes para las articulaciones, las mucosas que lubrican los tractos

digestivo y genitourinario, el líquido ceroso que lubrica las vísceras, así como

la saliva y otras secreciones que lubrican los alimentos a su paso por el

tracto digestivo.

 

• Absorbe el calor ante cualquier cambio en la temperatura, aun cuando éste

sea relativamente pequeño. Dada su capacidad de almacenamiento térmico,

el agua ayuda a regular la temperatura del cuerpo absorbiendo el calor y

liberándolo a través de la producción y evaporación de transpiración.

 

• Es una unidad estructural importante del organismo. Mantiene la forma celular,

constituye una parte integral de las membranas celulares, amortigua los órganos

y ayuda a mantener las estructuras del cuerpo..

 

Por ejemplo, el agua “limpia” las toxinas de los órganos vitales, lleva los nutrientes a las células y proporciona un ambiente húmedo para los tejidos del oído, nariz y garganta.

La falta de agua puede conducir a la deshidratación, una condición que ocurre cuando usted no tiene suficiente agua en su cuerpo para llevar a cabo sus funciones normales. Incluso la deshidratación leve puede drenar su energía y provocarle cansancio.

¿Cuánta agua se necesita cada día?

Cada día se pierde agua a través de la respiración, la transpiración, orina y heces.  Los valores razonables aproximados para la pérdida de agua en climas templados a altitudes bajas  son los siguientes (Vea tabla 1 al final del artículo para un mejor detalle):

+Tracto gastrointestinal , 200 ml.

+Tracto respiratorio,        400 ml.

+La Piel,                          500 ml.

+Los riñones,                 1500 ml.

 

Para un Total  de 2600 ml.

Normalmente esta pérdida se ve compensada por una ingestión de la manera siguiente:

+Líquidos,                       1300 ml

+Agua en los alimentos, 1000 ml

+Agua liberada durante

la oxidación en las células, 300 ml

 

Para un Total de 2600 ml 

Profundicemos un poco…..

La pérdida de agua a través del tracto respiratorio varÍa aproximadamente en función de la ventilación pulmonar ( la sequedad y la temperatura del aire inspirado ejercen una cierta influencia, es necesario ajustar la humedad del aire y su temperatura al ingresar a nuestro cuerpo). La ventilación varía en un amplio intervalo en función directa de la producción de CO2  y, a su vez, esta producción es proporcional a la tasa metabólica, es aproximadamente igual, por coincidencia, a la pérdida  de agua a través del tracto respiratorio.

Los riñones deben excretar una cantidad mínima de agua como un vehículo para la eliminación de sólidos. Cuando  el agua se encuentra en cantidades excesivas en el cuerpo llega a los riñones una cantidad escasa o nula de ADH (hormona antidiurética , proveniente de la neurohipófisis) y se excreta más agua . Un déficit de agua estimulará la secreción de ADH, originando un aumento de la reabsorción del agua, al aumentar la permeabilidad al agua de la pared de los conductos colectores de los riñones. Es una observación común que el volumen de la orina se reduce cuando la transpiración es profusa.

Para que su cuerpo funcione correctamente, debe reponer el suministro de agua mediante el consumo de bebidas y alimentos que contengan agua.

Por lo tanto,¿ qué cantidad de agua necesita un adulto sano en un clima templado que  lleve una vida promedio,? En general, los médicos recomiendan 8 o 9 vasos (un vaso =238 ml).

Los requerimientos de agua están determinados por el metabolismo de cada persona, las condiciones ambientales y el grado de actividad física, por lo que son muy variables.

En general, se estima que es necesario tomar un mililitro (aproximadamente un gramo) de agua por cada caloría consumida.

Estas son las formas más comunes de cálculo de esa cantidad:

  • Método de sustitución. El promedio de la producción de orina para adultos es de alrededor de 1,5 litros (6,3 vasos) al día. Usted pierde cerca de un litro adicional (aproximadamente 4 vasos) de agua al día a través de la respiración, sudoración y evacuaciones. Los alimentos por lo general representan el 20 por ciento de su consumo total de líquidos, por lo que si usted consume 2 litros de agua u otras bebidas al día (un poco más de 8 vasos), junto con su dieta regular, normalmente reemplazará el líquido perdido. (Ver tabla 4 al final del artículo)
  • Ocho vasos de 8 onzas de agua al día Otra forma de consumo de agua es la "regla de 8 x 8" - beber ocho vasos de 8 onzas de agua al día (aproximadamente 1,9 litros). La regla también se podría afirmar, "Beba ocho vasos de 8 onzas de líquido al día," cuentan todos los líquidos ingeridos a lo largo del día. Aunque este enfoque en realidad no está respaldado por pruebas científicas, muchas personas utilizan esta herramienta como una regla fácil de recordar como guía para la cantidad de agua y otros líquidos para beber.
  • Las recomendaciones dietéticas. El Instituto de Medicina recomienda que los hombres activos consuman más o menos 3 litros (aproximadamente 13 vasos) de bebidas totales de un día y las mujeres consumen 2,2 litros (cerca de 9 vasos) de bebidas totales de un día.

Incluso al margen de los enfoques anteriores, si usted bebe suficiente líquido de manera que rara vez sienta sed y produce 1,5 litros (6,3 vasos) o más de orina incolora o ligeramente amarilla al día, la ingesta de líquidos es probablemente adecuada. Si usted está preocupado acerca de su ingesta de líquidos, consulte con su médico o un dietista registrado. Él o ella pueden ayudarle a determinar la cantidad de agua que es mejor para usted de acuerdo a sus condiciones de salud,  ambientales y ritmo de vida.

Factores que influyen en las necesidades de agua

Es posible que tenga que modificar su consumo total de líquidos en función de su nivel de actividad, el clima donde usted vive, su estado de salud, y si usted es mujer y está embarazada o en periodo de lactancia.

  • Ejercicio. Si usted hace ejercicio o participa en cualquier actividad que le hace sudar, es necesario beber más agua para compensar la pérdida de líquidos. Un extra de 400 a 600 mililitros (aproximadamente 1,5 a 2,5 vasos) de agua debe ser suficiente para sesiones cortas de ejercicio, pero el ejercicio intenso, que dura más de una hora (por ejemplo, correr una maratón) requiere la ingesta de más fluidos. La cantidad de líquido adicional que usted necesita depende de la cantidad de sudor durante el ejercicio, la duración y el tipo de ejercicio. La tasa de transpiración durante un entrenamiento prolongado y físicamente intenso puede ser muy elevada, Durante un ejercicio muy intenso el glucógeno es el combustible preferido. Se almacena alrededor de 2.7 g de agua con cada gramo de glucógeno y esta cantidad de agua se libera a medida que se produce la combustión del glucógeno. Si durante un ejercicio intenso se consumen totalmente 1200 kcal, se puede obtener del glucógeno un 80%, es decir  960 kcal, El volumen del agua (incluyendo el agua de la oxidación) se acercara a  800 ml. Suponiendo una eficiencia mecánica de 25% se puede disipar 900 kcal del 1200 kcal como calor si la temperatura corporal se mantuviera invariable. Una pérdida de calor exclusiva por evaporación requiere la evaporación de alrededor de 1500 ml de agua para eliminar las 900 kcal. En estas condiciones solo alrededor de la mitad del volumen necesario de agua debe provenir de estas “reservas” corporales, pues el resto se libera, al parecer, en los procesos que producen calor. Se debe destacar que se puede segregar más transpiración de la que se evapora por la piel. Por otra parte, el intercambio calórico por radiación y convección puede reducir el requerimiento con respecto a la pérdida de calor por evaporación. Cuando se restablecen nuevamente las reservas de glucógeno, se necesita sin duda alguna una cantidad complementaria de agua, que en algunos casos puede ascender a 2 litros/ hora. Durante estos períodos de ejercicio intenso, lo mejor es utilizar una bebida deportiva que contenga sodio, ya que esto ayudará a reemplazar el sodio perdido en el sudor y reducir las posibilidades de desarrollo de hiponatremia, que puede ser potencialmente mortal. Además, continúe reponiendo los líquidos después de terminado el ejercicio. Un individuo tolera un trabajo físico pesado en forma menos satisfactoria si se ve sometido a un déficit de agua, aunque la pérdida de agua sea tan solo alrededor del 1% del peso corporal. Para una carga submáxima de trabajo, la frecuencia cardiaca aumenta, el volumen sistólico se reduce y la temperatura corporal es superior a lo normal. El hecho de beber agua hasta la saciedad puede no compensar plenamente una pérdida de agua.

 

  • El medio ambiente y las necesidades de hidratación. Un clima caliente o húmedo puede hacer sudar y requiere la ingesta adicional de líquido. El aire con calefacción en interiores también puede causar que la piel pierda humedad durante el invierno. Además, altitudes superiores a 8.200 pies (2.500 metros) pueden provocar aumento de la orina y un respiración más rápida, que utilizan una parte mayor de sus reservas de líquido. A gran altura, las pérdidas de agua a través de los pulmones pueden llegar a ser de 4 a 5 litros. Las alturas elevadas tienden a producir deshidratación y esta tendencia aumenta de forma progresiva cuanto más alto se sube y más frio es el ambiente. Casi todos los montañeros están deshidratados a 5500 metros. Algunos investigadores han sugerido que la depresión, alteraciones de juicio y otros cambios psicológicos e  intelectuales, frecuentes  a gran altura, y achacados anormalmente a la hipoxia (falta de oxígeno) se deben realmente a la deshidratación. La causa principal de la deshidratación a gran altura es la mayor pérdida de fluidos  asociada con la respiración más rápida y más profunda de aire frio. El aire debe ser calentado hasta la temperatura corporal y se satura con agua a medida que pasa por las vías respiratorias altas; tiene una humedad relativa de cien por ciento cuando llega a los pulmones. El aire frio a gran altura contiene poca humedad y requiere más agua para la humidificación ( la humedad relativa puede ser bastante elevada cuando el aire es frio, pero puedes descender por debajo del 10% cuando el aire se calienta hasta la temperatura del cuerpo. La pérdida de calor por evaporación del agua y por calentamiento del aire frio inhalado es un factor que contribuye en gran manera a la hipotermia a gran altura) En ambientes fríos, parte del agua que humidifica el aire inspirado se vuelve a recuperar durante la expiración gracias a la condensación en las vías respiratorias altas que han sido enfriadas por el aire inspirado. No obstante la respiración por la boca omite el paso por la nariz, donde tiene lugar una buena parte de la condensación y ello incrementa aun más la pérdida de agua. Algunas personas no son cuidadosas sobre el tema de la ropa para minimizar las pérdidas debidas a la transpiración, sobre todo cuando en reposo se cubren con prendas muy voluminosas para contrarrestar el frio a gran altura, y la pérdida de fluido por el sudor es más alto de lo necesario. Un consumo pequeño de fluidos suele contribuir a la deshidratación a gran altura. La ingesta de fluidos suele reducirse tanto por el esfuerzo de transportar el fogón y fundir la nieve para obtener agua líquida para beber y cocinar, como por la mera sensación de sed debida a la falta de apetito, las nauseas e incluso los vómitos que acompañan un ataque agudo de mal de montaña. Las personas activas a grandes alturas deben esforzarse por beber grandes cantidades de fluido. La sed es un indicador fiable de las necesidades de agua. Por encima de los 4600-4900 metros, los requerimientos de líquido suelen exceder los cuatro litros al día. Para juzgar la suficiencia o no de la ingesta de  fluidos, lo mejor es fijarse en el color y volumen de la orina. Una orina oscura – naranja en lugar de amarillo claro-  y la no necesidad de orinar al despertarse en la mañana son indicadores de deshidratación importante.

 

 

Enfermedades o condiciones de salud. Cuando usted tiene fiebre, vómitos o diarrea, el cuerpo pierde líquidos adicionales. En estos casos, usted debe beber más agua. En algunos casos, el médico puede recomendar soluciones de rehidratación oral, tales como Gatorade, Powerade o Ceralyte. Además, es posible que tenga una mayor ingesta de líquidos si se presentan ciertas condiciones, como infecciones de la vejiga o cálculos del tracto urinario. Por otro lado, algunas enfermedades como la insuficiencia cardíaca y algunos tipos de enfermedades de  riñón, el hígado y las suprarrenales pueden afectar la excreción de agua e incluso requerir que se limite la ingesta de líquidos. Las personas con enfermedades cardiacas o renales pueden ser incapaces de desprenderse del exceso de sal y de agua y pueden tener requisitos distintos. La administración de cantidades normales de electrolitos y agua, sobre todo sal, a personas con estas alteraciones podría tener consecuencias graves.

 

El volumen de orina varía inversamente con la hidratación, por lo que se usa con frecuencia como un indicador del estado de hidratación. La eliminación de orina de unos 100 ml/hora indica un estado hidratado. Es probable que la excreción de un volumen mayor (300 a 600 ml/h) indique una ingesta excesiva de líquidos. Se habla de deshidratación cuando hay eliminación de menos de 30 ml/h. Aunque es un buen indicador, el inconveniente de requerir la recogida de 24 horas y la posible pérdida potencial de ciertas cantidades de muestra hacen del volumen de orina un índice poco utilizado. Como en el caso de la sangre,

la selección del parámetro de orina que se va utilizar como índice depende de la situación y debe corroborarse con los cambios de peso y otros signos clínicos a fin de aumentar su validez. La función renal disminuye con la edad, por lo que la concentración y volumen de orina no son los mejores indicadores del estado de hidratación en los adultos mayores.

  • El embarazo y la lactancia. Las mujeres que están embarazas o en período de lactancia necesitan más líquidos para mantenerse hidratadas. El Instituto de Medicina en USA recomienda que las mujeres embarazadas beban 2,3 litros (10 vasos) de líquidos al día y las mujeres que amamantan consuman 3,1 litros (alrededor de 13 vasos) de líquidos al día.

Otras fuentes de agua

Lo que usted come también proporciona una parte importante de sus necesidades de líquido. En promedio, los alimentos aportan alrededor del 20 por ciento del consumo total de agua. Por ejemplo, muchas frutas y verduras, como la sandía y el tomate, son 90 por ciento o más en peso de agua.  (Vea la tabla 4 al final del artículo)

Además, las bebidas como la leche, jugos y refrescos se componen principalmente de agua. Incluso la cerveza, el vino y las bebidas con cafeína - como el café, té o refresco - puede contribuir, pero estos no deben ser una parte importante de su ingesta diaria total de líquidos. El agua sigue siendo la mejor opción porque es libre de calorías, barata y disponible fácilmente.

Mantenerse hidratado de forma segura

No es una buena idea usar la sed solo como una guía para saber cuándo beber. En el momento que tiene sed,  ya puede estar un poco deshidratado. Además, a medida que envejece el cuerpo es menos capaz de percibir la deshidratación y enviar sus señales cerebrales de la sed. Por otro lado, la sed excesiva y aumento de la orina pueden ser síntomas de una condición médica más seria (Hable con su médico si experimenta alguno de estos síntomas).

Para evitar la deshidratación y asegurarse de que su cuerpo tenga los líquidos que necesita, haga que el agua sea su bebida preferida.  La mayoría de adultos sanos puede seguir estos consejos:

  • Beba un vaso de agua media hora antes de cada comida y entre comidas.
  • Hidrátese antes, durante y después del ejercicio.
  • Sustituya el agua con gas de las bebidas alcohólicas en las reuniones sociales.
  • Beba dos vasos de agua inmediatamente al levantarse.

Aunque es infrecuente, es posible beber demasiada agua. Cuando los riñones no pueden excretar el exceso de agua, los electrolitos (minerales) contenidos en la sangre se diluyen, lo que resulta en bajos niveles de sodio en la sangre, una condición llamada hiponatremia. Los atletas de resistencia, como corredores de maratón, que beben grandes cantidades de agua, están en mayor riesgo de hiponatremia. En general, sin embargo, beber agua en exceso es poco frecuente en los adultos sanos que consumen una dieta promedio.

Equilibrio de fluidos

La sal (cloruro sódico),  el potasio y el bicarbonato, lo que se conoce de forma general como electrolitos, son constituyente vitales de los fluidos corporales. Como sucede con el agua hay que mantener un equilibrio entre entradas y salidas. Los Requisitos diarios de adulto normal son 3 gramos. Cuando se pierden cantidades superiores de sal a través del sudor , este valor puede ser más elevado.

Los riñones que funcionan bien son muy sensibles a los cambios en el equilibrio de fluidos del cuerpo y reaccionan de forma inmediata a la conservación o eliminación del agua. El volumen y el color de la orina son indicadores muy fiables del estado de los fluidos. Un volumen al cabo de 24 horas de menos 500 cc o bien una orina con un color amarillo fuerte o naranja son indicativos de falta de líquidos; un volumen de 2000 cc de orina o color muy claro es típico de una ingesta elevada de fluidos. La forma más sencilla y fiable de sustituir fluidos consiste en beber más. Casi cualquier liquido no alcohólico va bien, pero como el agua no contiene electrolitos, hay que fomentar el uso de zumos de frutas, sopas, y líquidos similares (café, té, chocolate caliente no son tan satisfactorios pues contienen agentes diuréticos que incrementan la pérdida de fluidos). Las personas gravemente enfermas con poco apetito suelen negarse a beber y comer. No obstante, casi siempre suele ser posible convencerlos para beber pequeñas cantidades, dos o tres sorbitos, a intervalos de 15 o 20 minutos. Con un poco de paciencia, tenacidad y amabilidad suele ser posible conseguir que estas personas beban varios litros de líquido al cabo de 24 horas.

La sed

La sensación de sequedad oral-faríngea puede provocar la urgencia de beber, pero este reflejo no resulta esencial para mantener una ingesta normal de agua. Cuando el individuo bebe se produce un alivio transitorio de la sed. Esta realimentación negativa opera en parte a nivel orofaríngeo, pero es inducida igualmente por la distensión del estómago. El rápido alivio de la sed después de la ingestión de agua se explica igualmente por una normalización de la osmolaridad de la sangre (la concentración de todas las partículas químicas que se encuentran en la parte líquida de la sangre). No solo el agua sale del tracto gastrointestinal  sino que las sales se difunden en dirección contraria, según un gradiente de concentración.

El contenido salino del sudor es menor que el de la sangre, y, en consecuencia, la pérdida por transpiración ocasiona un aumento de la concentración salina de la sangre.  Como se señaló anteriormente un aumento de la concentración salina de los líquidos corporales lleva a la  sensación de sed y a una reducción en el volumen de orina. Ciertos estudios  han indicado que el contenido salino de la transpiración se puede reducir como resultado de una aclimatación al calor, que debería originar un aumento de la osmolaridad y de la sed para una pérdida de sudor. El individuo aclimatado está en mejores condiciones para  mantener el equilibrio de los líquidos que aquel que no lo está. También en este caso la experiencia puede representar un factor importante, pues un déficit de agua influye en forma negativa en el estado físico. Es una observación común que una ingestión involuntaria de agua no cubre necesariamente la pérdida de agua originada por la transpiración. El riesgo de una hipohidratación voluntaria es máximo en un individuo no acostumbrado al calor. El riesgo es igualmente mayor cuando una gran parte de los alimentos consiste en raciones secas o deshidratadas, pues un volumen considerable de la ingestión diaria de agua proviene normalmente de las comidas comunes. En resumen, las excitaciones de carácter osmometrico,  volumétrico y térmico parecen constituir las señales de la naturaleza, que alimentan la información del sistema de control de la ingestión de agua, localizado principalmente en el hipotálamo. La perdida de sudor aumenta la presión osmótica de los líquidos corporales y de ese modo origina la urgencia de beber. Sin embargo, la sensación de sed no siempre “obliga” al individuo a compensar la pérdida de agua, especialmente no cuando esta  pérdida es pronunciada a causa de una transpiración profunda o porque el individuo no ingiere comidas normales que contienen una gran cantidad de agua. Hemos llegado a la conclusión  de que las elevadas tasas de transpiración con pérdida excesiva de líquidos corporales puede originar un déficit de agua corporal  (hipohidratación o deshidratación ). La regulación de la temperatura del cuerpo tiene prioridad con respecto a la del  agua corporal. Por lo tanto, una hipohidratación puede llegar muy lejos y puede representar en realidad, una amenaza para la vida si el ambiente es muy caluroso y no se dispone de agua.

El exceso de ingesta de agua  ( Hiperhidratación)

La hiperhidratación es un exceso de agua en el cuerpo, se produce cuando el consumo de agua es mayor que su eliminación. Este exceso de agua causa una dilución excesiva del sodio presente en la sangre. Beber cantidades de agua exageradas hasta cierto punto, generalmente no causa hiperhidratación, siempre que la hipófisis, los riñones y el corazón estén funcionando normalmente; un adulto tendría que beber más de 7,5 litros de agua al día para exceder la capacidad de excreción del organismo. La hiperhidratación es mucho más frecuente cuando los riñones no excretan normalmente el agua, como sucede en el curso de una enfermedad cardíaca, renal o hepática. Las personas con estos problemas deben limitar la cantidad de agua que beben normalmente, así como el consumo de sal. Del mismo modo que en la deshidratación, el órgano más propenso a la hiperhidratación es el cerebro. Cuando se produce lentamente, las células del cerebro tienen la posibilidad de adaptarse, de manera que se manifiestan pocos síntomas. Cuando se produce rápidamente, el paciente puede manifestar confusión mental, convulsiones y coma.

El exceso de agua provocaría, como hemos dicho antes, la dilución del sodio, lo que derivaría en una hiponatremia o concentración de sodio en sangre, con unos valores inferiores a 135 mmol/l (milimoles por litro), cuando la concentración en condiciones normales debería ser de 137 – 145 mmol/L. Las consecuencias de ello serían una alteración del sistema nervioso, ya que el sodio juega un papel muy importante en su buen funcionamiento. Al dejarse de producir la hormona antidiurética ADH, hormona que se produce en respuesta a los cambios en la osmosidad sérica (valores de sodio en el plasma sanguíneo), y al ser estos inferiores a 100 mmol/l, se desencadenarían problemas como un edema cerebral, un coma o la muerte.

Los médicos tratan de distinguir entre la hiperhidratación y el exceso del volumen sanguíneo. En la primera, el exceso de agua se localiza en el interior y alrededor de las células y, generalmente, no da señales de una acumulación de líquido. En caso de exceso de volumen sanguíneo, el cuerpo posee también demasiado sodio y, por consiguiente, no puede desplazar el agua al depósito interno de las células. En las situaciones de sobrecarga de volumen, como la insuficiencia cardíaca y la cirrosis hepática, el líquido se acumula alrededor de las células en el tórax, el abdomen y la parte inferior de las piernas. La distinción entre hiperhidratación y exceso de volumen sanguíneo es a menudo bastante complicada, dado que la hiperhidratación puede ocurrir aisladamente o junto con un exceso de volumen de sangre.

El tratamiento de la hiperhidratación depende hasta cierto punto de la causa de base. Sin embargo, independientemente de cuál sea ésta, se debe restringir el consumo de líquidos. Beber menos de un litro de líquido diario generalmente disminuye la hiperhidratación al cabo de unos pocos días. Esta restricción de líquidos se debe realizar solamente bajo supervisión médica previo diagnóstico. A veces los médicos prescriben un diurético para aumentar la excreción de agua por parte de los riñones. En general, los diuréticos son más útiles en el tratamiento del exceso de volumen sanguíneo y, en consecuencia, su eficacia es mayor cuando la hiperhidratación se acompaña de un exceso del mismo.

Algunas tablas de referencia.

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Tabla 1. Estimación de pérdidas mínimas y producción de agua diaria

 

Referencia                             Fuente                Pérdida (ml/día)      Producción (ml/día)

 

Hoyt y Honig 1996      Pérdida respiratoria-   250 a -350

Adolph 1947b             Pérdida urinaria        -500 a -1000

Newburgh et al. 1930  Pérdida fecal            -100 a -200

Kuno 1956                 Pérdida insensible     -450 a -1900

Hoyt y Honig 1996      Producción metabólica                              +250 a +350

 

Total                                                        -1300 a -3450            +250 a +350

 

Pérdida neta                                          -1050 a -3100

 

Asumiendo condiciones en las que hay una pérdida mínima de agua a través del sudor.

Fuente: FNB (2004)

 

 

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Tabla 2. Tasas de sudoración por hora durante el ejercicio intenso

 

Condiciones                                                                        ml/hora 

 

Desierto, totalmente vestido                                        1980

Tropical, totalmente vestido                                         1980

Desierto, parcialmente vestido                                      1560

Tropical, parcialmente vestido                                       1620

 

Calculado a partir de montain et al. 1994 

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Tabla 3. Ingestión diaria sugerida de líquidos para individuos sanos

 

.

Grupo

Etapa de la vida 

Ingestión de líquidos diaria

total (litros/día) 

 

Bebés 

 

 

0 a 6 meses

 

7 a 12 meses 

0.7

 

0.8 

Se asume que es de leche materna.

Se asume que es de leche materna y alimentos y bebidas complementarios. Incluye unos 0.6 litros (~3 tazas) como líquido total, incluyendo fórmula, jugos y agua simple.

Niños 

 

 

1 a 3 años

 

4 a 8 años 

1.3

 

1.4 

Aproximadamente 0.9 litros (~4 tazas) como bebidas totales,incluyendo agua simple.

Aproximadamente 1.2 litros (~5 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

Hombres 

 

 

9 a 13 años

 

14 a 18 años

 

19 a > 70 años 

2.4

 

3.3

 

3.7 

Aproximadamente 1.8 litros (~8 tazas) como bebidas totales,incluyendo agua simple.

Aproximadamente 2.6 litros (~11 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua.

Aproximadamente 3.0 litros (~13 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

Mujeres 

 

 

9 a 13 años

 

14 a 18 años

 

19 a > 70 años 

2.1

 

2.3

 

2.7 

Aproximadamente 1.6 litros (~7 tazas) como bebidas totales,incluyendo agua simple.

Aproximadamente 1.8 litros (~8 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua.

Aproximadamente 2.2 litros (~ 9 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

Embarazo 

 

 

14 a 50 años 

3.0 

Aproximadamente 2.3 litros (~10 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

Lactancia 

 

 

14 a 50 años 

3.8 

Aproximadamente 3.1 litros (~13 tazas) como bebidas totales, incluyendo agua simple.

Fuente: FNB 2004

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Tabla 4. Ingesta de agua a partir de alimentos y bebidas consumidos frecuentemente

 

BEBIDAS NO ALCOHÓLICAS 

 

Agua, té preparado, café preparado, refrescos light, té enlatado/embotellado, bebidas deportivas, limonada, zumo vegetal.

Leche (desnatada, semidesnatada o entera), refrescos (habitual), zumo de frutas, bebidas de frutas

90% a 100%

 

85% a 90% 

BEBIDAS ALCOHÓLICAS 

 

Cerveza y vino

Destilados

Cremas y licores

90% a 95%

60% a 70%

30%

SOPA 

 

Consomé, cebolla francesa, carne y vegetales, de verduras, tomate, crema de champiñones (elaborada con agua).

Pasta con pollo, concentrado de verduras, sopas concentradas, tomate, crema de champiñones (elaborada con leche).

90% a 95%

 

80% a 90% 

FRUTAS Y VERDURAS 

 

Fresa, melón, pomelo, uva, melocotón, pera, naranja, manzana, pepino, lechuga, apio, tomate, calabaza, brócoli, cebolla, zanahoria,

Plátano, patatas, maíz 

80% a 85%

 

70% a 75% 

LÁCTEOS 

 

Queso fresco y yogur

Flan

Helado

Queso

75% a 80%

70% a 75%

50% a 60%

40% a 50%

CEREALES 

 

Cereales preparados

Arroz y pasta

Pan, galletas

Cereales para desayunar, listos para comer

85% a 90%

65% a 80%

30% a 45%

2% a 5%

CARNE, PESCADO, HUEVOS 

 

Pescados y mariscos

Huevos (revueltos, fritos, escalfados), tortilla, sustituto de huevo

Vaca, pollo, cordero, cerdo, pavo, ternera

Cecina, tocino 

70% a 80%

65% a 80%

 

45% a 65%

15% a 30% 

PLATOS COMBINADOS 

 

Estofado de carne, pasta con carne, guisos (con y sin carne), estofado, macarrones con queso, quiche vegetariano

Pizza 

60% a 80%

 

50% a 60% 

BEBIDAS QUE SUSTITUYEN COMIDAS 

 

Todas las bebidas para pérdida de peso, aumentar musculatura y reemplazar comidas 

70% a 85% 

APERITIVOS, DULCES, POSTRES 

 

Patatas fritas, dulces, pastas, buñuelos, fruta seca, palomitas 

1% a 10% 

FRUTOS SECOS 

 

 

1% a 5% 

SALSAS Y ADEREZOS 

 

Salsas

Aderezos (salsas y cremas) 

50% a 85%

70% a 90% 

 

Descargo de responsabilidad

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Referencias

1)   Grandjean, A.C. & Campbell, S.M. Hidratación: Líquidos para la vida

2)   Per-Olof Astrand, Kaare Rodahl, Textbook of work physiology-Physiological bases of exercise

3)   James A. Wilkerson, Medicine for Mountaineering & other wilderness activities